CONSEJOS PARA LA GESTIÓN DEL TIEMPO DE INVESTIGACIÓN (2)

CONSEJOS PARA LA GESTIÓN DEL TIEMPO DE INVESTIGACIÓN (2)

Son síntomas de una mala organización del trabajo las jornadas cada vez más largas, no saber decir no, tener objetivos personales confusos o cambiantes, falta de un plan de trabajo diario, no dejar sitio (tiempo) para imprevistos, utilizar mal las comunicaciones (Internet y teléfono) y trabajar según lo que hay que hacer (tareas) y no según lo que se quiere obtener (objetivos). A diario, muchos imprevistos nos roban el tiempo: las visitas inoportunas, el teléfono, reuniones, viajes, informes y papeleo. Y estas interrupciones se complican en el entorno digital: internet, redes sociales, blogs, WhatsApp, etc. roban nuestro tiempo. ¿Cómo enfrentarte a estos obstáculos?

  • Realiza un plan de trabajo anual, semanal y diario.
  • Diferencia entre lo importante y lo urgente. Las tareas importantes son aquellas cuya realización nos proporcionará el cumplimiento de nuestros objetivos, las que realmente nos hacen ser productivos. Las tareas urgentes se refieren a aquellas que requieren ser cumplidas en el menor tiempo posible.
  • En base a esta idea lista las tareas y asígnalas una importancia y una urgencia alta o baja, según la matriz de Eisenhower.
  • Llévala a un cuadrante. Realiza este cuadrante periódicamente. La base semanal es recomendable ya que la semana es la unidad de tiempo básica en que estructuramos nuestro trabajo.
  • Deja sitio para los imprevistos.
  • Intenta realizar las tareas más complicadas cuando tu concentración sea más fuerte. Es difícil redactar un artículo cuando estamos distraídos o cansados.
  • Ponte límites temporales estrictos. Somos más eficientes bajo presión, cuando tenemos fechas límite.
  • Concéntrate en las tareas que contribuyan a la mayoría de los resultados. Según Principio de Pareto y su ‘Regla del 80/20’ el  80% de los resultados provienen del 20% de los esfuerzos. Hemos de centrarnos, pues, en ese 20% que nos dará el 80% de productividad.
  • Programa cuidadosamente las tareas largas. Para ello desglósalas en tareas cortas, pues siempre es mucho más fácil acometer las tareas pequeñas que las de gran envergadura. “Trocea” la tarea larga en “cachos” para poder afrontarla mejor.
  • Delega. Intenta delegar en aquellas partes de la investigación que puedas.
  • Ejercita la lectura eficaz de manera que llegues al contenido fundamental rápidamente.

Finalmente, ayúdate de aplicaciones y herramientas. Las tecnologías de la información son fundamentales para controlar y gestionar el tiempo. Existen múltiples aplicaciones que nos pueden facilitar esta tarea, ya se trate de una investigación individual o en grupo, como Google Calendar y Workep.

Créditos imagen: Dali Clock Flop, por Alan Levine

Consejos para la gestión del tiempo de investigación (1)

Consejos para la gestión del tiempo de investigación (1)

Todos nos quejamos de que no tenemos tiempo. No tenemos tiempo para hacer deporte, salir con los amigos, leer, ir al cine o descansar. Sin embargo, el tiempo es un concepto flexible. Pasa muy rápido cuando estamos realizando una actividad placentera y muy lento cuando la tarea que nos ocupa es tediosa, difícil, aburrida o estresante. ¿Y qué pasa cuando estamos inmersos en un trabajo de investigación? Lo más normal es que no dispongamos de todo el tiempo del mundo, que tengamos nuestras propias obligaciones familiares o laborales. ¿Cómo aprovecharlo al máximo para poder llevar a cabo con éxito nuestra investigación?

En primer lugar, hazte tres preguntas:

  1. ¿Cuáles son tus compromisos y obligaciones fuera de la investigación? Trabajo, eventos familiares, cuidado de niños o viajes. Anota cuándo son estos y cuánto tiempo te llevan.
  2. Ahora que ya sabes cuánto tiempo te queda para investigar establece claramente los objetivos de tu investigación.¿Quieres aprobar un curso de doctorado, presentar una tesis o escribir 4 artículos? ¿Cuánto tiempo necesitas para lograr eso?
  3. Lo que nos lleva a la pregunta tres: ¿cómo trabajas mejor? ¿Por la mañana? ¿Por la noche? ¿Y dónde? ¿En una biblioteca? ¿En casa? ¿En la oficina?

Para mejorar la gestión de nuestro tiempo es importante reflexionar acerca de cuáles son nuestros hábitos y qué uso hacemos del mismo. Algunos consejos útiles:

  • En primer lugar detecta los obstáculos que te impiden disfrutar del tiempo plenamente (visitas inoportunas, teléfono, reuniones, viajes informes y papeleo, internet, redes sociales, blogs, etc.).
  • Ten una actitud proactiva: decide en cada momento qué quieres hacer, en qué quieres gastar tu tiempo. Sé el dueño de tu tiempo.
  • Aprende a decir “no”.
  • Céntrate en lo que quieres obtener (objetivos), no en lo que tienes que hacer (tareas). No pierdas de vista tus objetivos.
  • Evita procrastinar. La procrastinación es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras más irrelevantes pero más agradables, cortas o fáciles.
  • Evita las interrupciones: afectan a nuestra productividad y a nuestro ritmo de trabajo, disminuyen nuestra concentración, nos hacen más torpes y lentos y nos alejan de nuestros objetivos. El tiempo dedicado a una tarea se alarga más cuantas más interrupciones sufre. No es posible reanudar una tarea sin más donde la dejamos, siempre necesitamos un tiempo extra para volver a “coger el hilo”.
  • Evita el perfeccionismo y persigue la eficiencia. Llega un momento que por mucho que invirtamos tiempo en algo no compensa. El producto es cada vez mejor, pero el esfuerzo que supone lograr esta mejoría resulta claramente poco rentable. Localiza el punto donde seguir trabajando en algo deja de ser productivo.
  • ¿Y qué tal si haces tratos contigo mismo del tipo “veré esa película pero solo una vez que lea este documento”? Recompénsate con actividades placenteras.
  • Y por último, haz un buen uso de las comunicaciones: internet y teléfono móvil. Detecta cuales son los ladrones de tiempo en el entorno digital (posts en blogs, periódicos online, tweets, entradas en Facebook, redes sociales, etc.). Una vez detectados ponte límites: desactiva las notificaciones de e-mails y de redes sociales y establece unas horas del día para revisar el correo y las redes. Y si nada de esto funciona toma una medida drástica y apaga tu conexión a internet.

Créditos foto: Time, por Ann Fisher, CC BY-NC-ND 2.0