La transferencia social del conocimiento a través de la divulgación científica

La transferencia social del conocimiento a través de la divulgación científica

La última convocatoria de sexenios trajo una importante novedad: la posibilidad de que todos los profesores universitarios que contaran con un sexenio de investigación pudieran solicitar también la evaluación de un nuevo sexenio de Transferencia del Conocimiento y la Innovación, independientemente de su rama del conocimiento. Trajo también, al tratarse de un marco de evaluación de carácter experimental, muchas dudas, como qué méritos concretos incorporar a la solicitud.

Este proyecto “piloto” del sexenio de transferencia de conocimiento e innovación identificaba 4 áreas donde todos los solicitantes podrían realizar aportaciones. La cuarta, la transferencia generadora de valor social, nos acerca a la divulgación científica al incluir actividades que redundan en el beneficio de la sociedad y valorar aspectos relacionados con la proyección externa y la imagen universitaria.

La Guía de Valoración de la Actividad de Divulgación Científica nos da muchas ideas para empezar a diseñar algo así como un plan de divulgación. Desgrana en varios apartados 17 tipos distintos de méritos: desde un artículo de divulgación científica hasta organizar una exposición. Además, establece una valoración cuantitativa para cada uno de ellos, contemplando un baremo con una puntuación específica para cada uno de los méritos. La descripción establece las características mínimas a las que ha de responder el ítem para ser valorado como mérito de actividad de divulgación. Los indicios de calidad no son exhaustivos, pero ayudarían a la persona evaluadora a valorar la calidad y el impacto de la aportación.

Presenta una tabla con una recopilación de las actividades que podrían ser tenidas en cuenta en la evaluación, organizadas según modalidades:

  • Libros, capítulos y artículos de divulgación.
  • Exposiciones de cualquier tipo (audiovisuales, objetos, paneles, etc.) tanto físicas como virtuales, dirigidas a un público no especializado.
  • Materiales destinados a la divulgación de la ciencia (por ejemplo, cómics, folletos, infografías, vídeos, videojuegos o aplicaciones de móvil). El vídeo divulgativo, el formato que está expandiéndose más deprisa y con más éxito, es transmitido a través de canales en plataformas como Vimeo o YouTube, lugares idóneos para llegar a un amplio público.
  • Ayuda a periodistas en la elaboración de contenidos informativos. Por ejemplo, a través de agencias de información científica como la Agencia SINC o Eurekalert,  o a través de medios de comunicación generalistas o especializados.
  • Participación en programas de radio y televisión.
  • Blogs activos y en abierto.
  • Redes sociales generalistas: Twitter y Youtube son los canales ideales para divulgar es un sentido amplio.
  • Cursos de difusión: un MOOC, un curso gratuito en línea disponible para cualquier persona, puede ser un formato muy adecuado para divulgar.
  • Actividades interactivas como la Noche de los Investigadores o Cafés con Ciencia.
  • Concursos como FotoCiencia, Fotografía Científica UNED, Certamen Jóvenes Investigadores o FameLAB.
  • Premios recibidos por algún mérito relacionado con la divulgación: premio UNED Santander-Divulgación, premios Prismas o premio Europeo de Divulgación Científica «Estudi General».
  • Proyectos de divulgación como FECYT Ayudas para el Fomento de la Cultura Científica, EU H2020 Science With and For Society (SwafS) o Cuenta la Ciencia (CSIC).
  • Talleres, conferencias, mesas redondas, etc.

Este documento se ofrece como una orientación a disposición de los evaluadores de las diferentes convocatorias en las que se vaya a tener en cuenta la divulgación social del conocimiento. No está enfocada a ningún proceso en particular y no tiene efecto vinculante, pero puede ser un buen punto de partida, tanto para aquellos investigadores interesados en transferir conocimiento a la sociedad (y que les “cuente” en los procesos reglados) como para aquellos que se encuentren ante la “misión” de valorar esta transferencia en algún proceso de evaluación de la investigación.

Que la divulgación científica es fundamental para la transferencia social del conocimiento es incuestionable. El sexenio de transferencia, en su apartado cuarto dirigido a la transferencia social del conocimiento, supone un paso más allá de las meras recomendaciones y planes bienintencionados hacia una valoración traducida en acciones reales que consideren de forma concreta, económica y académicamente, estas actividades.

Como apunte final, os recordamos que la Unidad de Cultura Científica de la UNED es la encargada de promover la comunicación y divulgación de​ las investigaciones desarrolladas en la propia universidad.